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  • May 11, 2022

"Hembra se continúa el macho ... y precisamente a raiz de cuanto no florece"


"Cuando ya ha quebrado el propio hogar,

Y el sírvete materno no sale de la tumba"


César Vallejo




Sembramos la tierra con nuestros muertos

Y juntos, tierra y muertos, hacen que empiece el mundo


La tierra, inseminada, adquiere sentido

y ya no es solamente un inevitable ESO


Los muertos, arropados, adquieren sentido

Y ya no son solamente un enorme NO


Padre NO es ESO

Blanqui NO es ESO

Chico NO es ESO

Amoma Polita NO es ESO


Es la muerte tanta negación, que se niega a sí misma

Y tan grave es, que pedimos a la tierra que la asuma

Confiando en que más allá no pueda caer.


Hacemos de la tierra madre de los muertos

Le damos hijos para que ocurra el milagro

Y ocurre

Renacen

Convertimos la tierra en fértil útero

Convertimos nuestros muertos en viajeros

Creamos para ellos espacios y tiempos que explorar

Cielos, infiernos, jardines, ríos, lugares intermedios

Les damos una vida nueva, eterna


Sembramos la tierra con nuestros muertos

Creamos mundos

Y de ellos también nacen –

Doble fertilidad sub y supra –

hijos para nosotros:

El relato de la vida, del amor y de la guerra



Me gusta hacerme el poeta

Y mirar la muerte como la miran ell@s

Con ojos de asombro que saben del fértil entente de la tierra y de los muertos


Y encontrarme con sus frutos:

El relato de otros mundos

El cuento de la vida, del amor, de la guerra


Me gusta imaginar que cuando se agote mi mirada

Y la guerra cese en su salvaje aullido

Y el amor se diluya en un viento tibio

Y la vida reclame su final


Cuando ya hayamos recogido la cosecha anterior


Una generación


Sembraremos de nuevo la tierra

Esta vez conmigo

Y viajaré por esos mundos

Cielos, infiernos, jardines, ríos, espacios intermedios

Que no en vano surgieron

De aquella siembra anterior

Y de la anterior a la anterior

Y así hasta el infinito

Y así otros podrán seguir imaginando mundos


[Nosotr@s, tripas nada más,

Condenados a comernos el mundo

[[Mientras adoramos la belleza]]

Creamos la eternidad

Sembrando la tierra

Con nuestros muertos]

¿Más poesía?

Ve a nuestra sección de 'Versos Sueltos'.


El Rey Vagabundo


Cuentan las aulagas que lo vieron

Que saltaste más allá de los volcanes

Y todo el séquito ululó y dobló la cerviz,

celebrando

Que eras hijo del huracán y la arena




Teatro Español, Plaza de Santa Ana. Hasta el 3 de abril de 2022.

Madrid.

De: Santiago Loza

Con: Ángela Boix, Francesco Carril, Fernando Delgado-Hierro y Luis Sorolla

Dirección: Francesco Carril y Fernando Delgado-Hierro


"El teatro es el juego de crear mundos verosímiles a través de nuestros cuerpos. En esa tensión que va de lo verdadero a lo verosímil se juega a este juego. "

El teatro es el juego de crear mundos verosímiles transformando la verdad inmediata de nuestros cuerpos. En esa tensión que va de lo verdadero inmediato a lo verosímil creado se juega a este juego.


Lo verosímil no apareció en El mal de la montaña. Sí aparecieron lo ocurrente y lo investigativo. Pero si la señal del buen teatro es esa capacidad de envolverte en una realidad distinta, es necesario que aparezca esa realidad distinta para poder dejarse envolver. Da igual que sea en Verona hace siglos, o en un futuro lejano en otro planeta, o en un mundo alternativo paralelo. Da igual que sea en un páramo mientras se espera a alguien que no acaba de llegar, que que sea un Rey tiránico y absurdo que lo pierde todo por no querer perder nada. Todo puede ser. Lo único que no puede ser es que nada sea, porque entonces no hay teatro. Y en este caso no había porque lo que iba apareciendo se cancelaba a sí mismo a base de fogonazos al margen del relato.



"Hacer posible lo imposible. Contar esa historia que no puede ser, pero milagrosamente se materializa delante nuestro. ¿Qué historia? "

Las ocurrencias escénicas en serie están bien, construyen cosas, y pueden llegar a divertir. Desarrollan la imaginación y estimulan la investigación. Pero funcionan cuando se encuentran inscritas en un sistema de sentidos que desvelan algo de lo que queda por desvelar. En algún lugar, en algún tiempo. Hacer posible lo imposible. Contar esa historia que no puede ser, pero milagrosamente se materializa delante nuestro. ¿Qué historia? En El mal de la montaña, ninguna porque había demasiadas.



"Estuvimos al borde de una historia. También estuvimos al borde de una poética, al borde de una investigación, al borde de una estética."

Estuvimos al borde de una historia. También estuvimos al borde de una poética, al borde de una investigación, al borde de una estética. Pero como estaban allí los andamios con los que se pretendía construir, no pudimos dar el paso adentro, porque aquéllos tapaban la entrada. Y se nos presentaron una serie de gags - con más gracia unas veces, y con menos otras - que glorificaban la imaginación del director mientras la historia se abortaba una y otra vez en lo indeterminado. Quise amar y odiar a los personajes, entenderlos, empatizar con ellos, deshecharlos y repudiarlos. Pero a menudo no pude, porque la verosimilitud no aparecía.



" ... toda la obra fuera una crítica feroz a esa forma de interpretar que consiste en agitar los brazos y en querer ser el vecino o la vecina de enfrente. "

Algo ocurrió, sin embargo, que llamó poderosamente mi atención y desdibujó todo lo que acabo de escribir: En ese espacio investigativo que abrieron Francesco Carril y Fernando Delgado Hierro, apareció la negación de la naturalidad a través de la propia naturalidad. Es decir, la naturalidad se refutó a sí misma más allá de construcciones teóricas. En vivo y en directo. Y eso sí fue fascinante. La forma de interpretar de Ángela Boix, Francesco Carril, Fernando Delgado-Hierro y Luis Sorolla se presentó como una corriente contínua de entonación y gestualidad cotidiana, convencional, natural, de toda la vida. Y el contraste con una situación escénica estancada en fogonazos de originalidad indeterminada, hizo - y da igual que fuera queriendo o sin querer - que toda la obra fuera una crítica feroz a esa forma de interpretar que consiste en agitar los brazos y en querer ser el vecino o la vecina de enfrente. Hizo que una entonación casi monótona de Luis Sorolla, o una prosodia de comedia convencional como la de Francisco Carril resaltaran el fondo de chispas dramáticas que se presentaba tras ellos. Aunque finalmente no contaran nada articulado, al menos hubo (auto)crítica del contar. Algo es algo.

En el ritual de la creación dramática, el primer sacrificio humano que exige la diosa del teatro es el del director con una necesidad expresiva poderosa pero asistemática e indefinida que adquiere prioridad sobre sus intérpretes y sus textos. Porque su presencia – a través de sus exigencias estéticas - acaba eclipsando a esos mismos intérpretes y textos. Y la verosimilitud acaba siempre en el lado equivocado del teatro. En El mal de la montaña, sin embargo, no estaba localizada: flotaba desubicada de un lado a otro, huérfana vengativa, trastocando la búsqueda de la cotidianeidad que parecía ocupar a los intérpretes.



"Quiero seguir soñando que El mal de la montaña fue un atentado consciente contra el teatro convencional. Y que el precio que tuvo que pagar fue el de prescindir de lo verosímil."

No es necesario que el teatro cuente nada en el sentido más convencional. Pero sí es necesario que haga aparecer ante nosotros un mundo abierto de alguna manera, por extraña que sea. Que nos regale algo de lo verosímil. Quiero seguir soñando que El mal de la montaña fue un atentado consciente contra el teatro convencional. Y que el precio que tuvo que pagar fue el de prescindir de lo verosímil y por lo tanto de una historia o de un mundo nuevo. Así podré volver a sacrificar con gusto mis creencias no muy arraigadas sobre el teatro y la realidad, que es la pasión que me consume. A mí, y a El mal de la montaña.


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Esta obra sigue en escena hasta el 3 de abril de 2022. ¿Te gustaría verla?


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  • Feb 14, 2022

Updated: Feb 24, 2022




“... me hizo prometer que nunca te hablaría de la guerra."


Carlos Ruiz Zafón, La sombra del viento


A Fernando de Castanedo Huidobro, mi padre, que me enseñó el camino del arte y la escritura, y el valor del silencio, in memoriam.



Padre, háblame de la guerra

...

Silencio

...

Háblame hoy del combate

Porque las serpientes marinas

Se encaraman por mis piernas

...

Silencio

...

Y reptan imparables como un presagio

De sed sorda y de dolor mudo

Y creo que un huracán de muerte

Se nos levanta

...

Silencio

...

Padre, háblame de la guerra

Porque si luchamos juntos

Viviremos

...

Silencio

...

Háblame de la contienda

Que nos empieza a habitar

Pues las águilas de hielo

Bajan por mi espalda

...

Silencio

...

Y temo que sea un presagio inevitable

De que hoy

Las palabras del tiempo se nos agotan

...

Silencio

...

Padre, háblame de la guerra

Marcharemos juntos al combate

Y siempre podremos dar

Un paso más

Y decir otra palabra

...

Silencio

...

Padre, nuestro pecho es hoy

Un campo de lucha

Entre el cielo y el mar

Y temo que no haya ganador alguno

Y que pulmones deshilachados

Sean el estandarte final

De nuestra derrota

...

Silencio

...

Pero si tú me hablas de la guerra ...

...

Silencio

...

Padre, veo en tus ojos cortinas de pólvora

Fogonazos en tu boca antigua

Veo planos de la batalla en tu piel

Sé que estás en esa guerra

¡Háblame de ella!

...

Silencio

...

¿No era que siempre, detrás de cada derrota

Hay una victoria pendiente?

¡Siempre hay una victoria pendiente!

¡Siempre un paso más por dar!

¡Siempre una palabra más ...!

...

Silencio

...

Padre, hoy los mirlos callan

Callan las alegres calles

Calla el mar

Los enebros están mudos

¿Silencio? ¿También tú vas

A callar?

....

Silencio

...

Silencio

...

Silencio

...

Silencio

...



¿Más poesía?

Ve a nuestra sección de 'Versos Sueltos'.


El Rey Vagabundo


Cuentan las aulagas que lo vieron

Que saltaste más allá de los volcanes

Y todo el séquito ululó y dobló la cerviz,

celebrando

Que eras hijo del huracán y la arena




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