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Publicaciones Recientes

(EGÓTIKA del yo de mierda )


"Soy un suspiro que cae en el fuego."

Copla flamenca, Anónim@


"... los que tratan de evitar el castigo ..."

Gorgias. Platón.



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PRELUDIO ÚLTIMO


Nunca quise vivir mi cuerpo como una cárcel


Pero mis marcas de grilletes

(y cualquier marca es un grillete al mundo)

Mi nombre de prisionero

(tener nombre, esa cualidad de preso)

Mi corte de pelo carcelario

(El pelo cortado según la peligrosidad del reo o la moda correspondiente)

Mis costumbre presidiarias

(Todas, por costumbres; sobre todo amarte)

comiendo e incluso bebiendo

(y qué hacer si no)

con regularidad intestinal exasperante

(Y qué si no, no hacer)


Junto al hecho

De que camino libre

Bajo un sol escogido

Y una noche familiar

O la ausencia de muros


Me indican que mi cárcel soy yo

Realmente:

Yo

Ahora


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INSTRUCCIONES PARA SEGUIR


Yo, que no hay yo

Ahora, que no existe el tiempo


Pues terminaron por cese de negocio

(la posmodernidad se hizo con la caja y desapareció

Ahora vuelvo, dijo)


Y, cumplido, no puedo sino ser

Así, en general

Con todos los detalles terminados


Habrá, al menos, que decir:

El destino es una fotografía

Quieta

Silente


Nodo que soy, y lo digo

Mientras un eco fastidioso devuelve: Nada

Nada

Nada


Decir, arriesgando el eco chancero.


Diario del tiempo que soy, y lo cuento

Relato de - punto, non sequitur


Ese intervalo entre esos ecos burlones

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CAPÍTULO ÚNICO


Siempre dejaba cosas sin hacer

como un dios descuidado

Como un amante enamorado del primer momento de pasión

Como un niño que en Reyes sólo quiere abrir regalos


Quería ser el cruce de las corrientes, eléctricas o marinas o sapienciales

Ser Nodo

Un dios inconsciente

un amante despreocupado

Un niño sabio sin apalear

Ser Nodo


Luego supe que no sabía, pero sí sabía:

Si termino todo, todo se acaba

Si acabo mi creación, me agotaré en mi obra y no crearé más

Si amo al objeto de mi pasión, mi amor se agotará y no amaré más

Si abro los regalos, no habrá más regalos y no abriré más


Ah, ya es tarde, pájaro

A partir de ahí, todo fue repetición


Sólo quedaba el eco.

En ese caso, más eco por favor

Pasaré de Nodo a Nada


Querré que mi obra sea un paisaje a medias

Un mapa incompleto

Ingenios que aún no producen

Versos sueltos

Música que susurra a lo lejos aun como ruido


Con la esperanza de que mapas, ingenios, versos, música

Pueden hacer la función de ganzúa de mazmorra


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FINALE


Mi público: ese pájaro en la antena

de lo que fue mi casa

Que silba y canta a dúo no conmigo - Aunque yo lo crea


Porque le llamé

(Tal vez ambos dos con el viento,

cada uno por su cuenta,

todo fiado a la sincronicidad)

Aunque yo lo crea

O sea así como lo siento


Esa es mi verdadera fe:

Creo profundamente en la casualidad

Y no se


Y como no se

Sigo queriendo durar en mi

en esto

en ahora

porque ellos tampoco son


Un desliz: de saber a ser

ya veis, pájaros indiferentes, cuanta soberbia


Os busco, aun así


Pues conviene encontrar emparejamiento

En todo aquello que resiste

A pesar de la certeza de la derrota


Y hacer como si la vida fuera durar

Como si la vida fuera un como si

Porque de la Nada al Nodo a la Nada

Está el mundo



 

¿Más poesía?

Visita la sección Versos Sueltos.


Vancouver Blues


Oviéronla siniestra


La corneja desplegó sus alas

Como una noche trémula

Y oviéronla siniestra

Jill, Cathy, Zeb

Li, Oluan,

Oviéronla siniestra


Su cabeza giró señalándoles

Como una brújula demente

De negra aguja

Y oviéronla siniestra

Mark, Borg, Luna

Ceci, Bud

Oviéronla siniestra

...


Más en


Teatros del Canal. Sala Negra.

Mayo 2024.




"Mis compañeros de velada me preguntaron al salir por mi opinión ... Soy culpable, Señoría, pero fue por amor. "

Salí de los Teatros del Canal siendo incapaz de hacerme una idea clara. Hacía tiempo que no iba al teatro, aquejado como algunos de mis compañeros de viaje escénico de una parálisis de interés ante la sobreabundancia de propuestas de representación que se escudan en la filosofía y la gracieta a partes iguales para intentar tapar el enorme agujero que engulle a nuestro teatro español.

 

Mis compañeros de velada me preguntaron al salir por mi opinión. Pero fui incapaz de contestar. Indagué, como suelo hacer, en las causas, y me parecieron evidentes casi desde el principio. Fui a ver FICCIONES impulsado por el entusiasmo de Luisa y de Pablo. Y eso, de toda la noche, fue sin duda lo mejor. Decir lo que pienso de forma inmediata me pareció traicionar esa generosidad, y no lo hice. Soy culpable, Señoría, pero fue por amor.

 

"Mis compañeros de velada me preguntaron al salir por mi opinión ... Soy culpable, Señoría, pero fue por amor. "


"Hubo chistes muy buenos, algunas imitaciones brillantes, y mucha intensidad ... no creo que el teatro se haga solamente con chistakos, imitaciones, gestualidades desbocadas o mucha intensidad. "

Por otro lado se merecían una respuesta. No porque mi opinión sea especialmente importante, sino porque no contestar sería una grosería. Así que escojo el camino de en medio y plasmo mi opinión en diferido y donde solía hacerlo antes de los Tiempos del Aburrimiento: aquí.

 

La obra, como me pasó otras veces con otras obras, me aburrió durante la mayor parte del tiempo. Hubo, a ratos, chistes muy buenos, algunas imitaciones brillantes, y mucha intensidad. Lamentablemente, como saben todos los que me conocen, no creo que el teatro se haga solamente con chistakos, imitaciones, gestualidades desbocadas o mucha intensidad. No es que no me gusten, es que no es suficiente. Ni de lejos.

 

"En esta obra no hay cuerpo sólido, y por lo tanto ni deconstrucción ni diseminación ... Descubrir que se puede deshacer el sentido dejando entrar al caos es excitante, divertido, y puede que muy audaz, pero no es arte."

Empezemos por la obra. Antes de leer el dossier me había apostado conmigo mismo una cena (siempre gano y sigo engordando a base de ganarme apuestas) a que las palabras “diseminación” o “deconstrucción” aparecerían abundantemente. Y así es. Lamentablemente creo que los autores del dossier o no han leido a Derrida, o no lo han entendido. Seré breve (famosas últimas palabras): no puede haber diseminación del sentido si no hay previamente sentido. No se puede deconstruir nada, si no hay nada que deconstruir. Y no había nada. La deconstrucción que da lugar a esa diseminación, es una operación quirúrjica de precisión, y solo puede operar sobre un cuerpo aparentemente sólido. En esta obra no hay cuerpo sólido, y por lo tanto ni deconstrucción ni diseminación. En vez de eso, lo que hay es una corriente constante de ocurrencias - algunas brillantes -, puestas adrede en riguroso desorden, de forma que no se pone límite a nada. Y el resultado es tan abundante y tan “diseminado” que acaba habiendo poco de algo, y mucho de nada. Y la nada no es deconstruible. Y mucho menos interesante. El arte es límite en el caos; es creación de sentido; es dirección para las miradas curiosas. Se puede oponer una corriente de creación de sentido a otra, y se pueden crear nuevas corrientes oponiéndose a las anteriores. Descubrir que se puede deshacer el sentido dejando entrar al caos es excitante, divertido, y puede que muy audaz, pero no es arte.

 



"¿qué está pasando? Nada. ¿Es divertido? A ratos, mucho. ¿Es teatro? Hay opiniones ... Es escuela."

¿Qué aparece ante nuestros ojos de público? Una sucesión de gags, imitaciones, frases ingeniosas, gestualidades indeterminadas, con las cuales vamos pasando el rato. ¿qué está pasando? Nada. ¿Es divertido? A ratos, mucho. ¿Es teatro? Hay opiniones para todos los gustos. Para mi, por ejemplo, es más de lo mismo: intérpretes muy intensos, capaces de mucho riesgo, que se dedican a hacer juegos de escuela de interpretación, (juegos de impro, de imitación, etc) y de ofrecerlos como si fueran teatro. Como si hacer teatro consistiera en coger esos juegos que uno aprende en la escuela y, cuando ya los dominas bien, ponerlos juntos sobre el escenario con un título. Viendo la procedencia de los intérpretes, me parece lógico. Después de asistir a algún fin de curso de las escuelas madrileñas de moda, me parece coherente que al salir sigan haciendo lo que les han enseñado, y además lo premien. ¿Es teatro? Lo veo un poco limitado para decir que es teatro. Es escuela.

 

Intento explicar la diferencia con un ejemplo: La escena de los Panero fue uno de los grandes éxitos de Ficciones. Pero era una caricatura. Aparecían la impertinencia vital de Michi, o la locura de Leopoldo, pero nada más. Nada aparecía de ese “mejor escritor español sin obra”, ni de esa relación imposible de todos ellos con la palabra. De la tragedia de la condena a escribir para tapar un desastre vital, ni rastro. No había profundidad alguna. Eso sí, la imitación fue graciosísima. ¿Para qué? Aun no lo se. ¿Por qué salían los Panero? Aun no lo sé. Como ejercicio de las escuelas madrileñas de moda, impecable. Como teatro, inexistente. No se construyó un personaje. Se imitó para crear una caricatura. Graciosa, pero insoportablemente leve. ¿Carlos Latre es actor? No. Carlos Latre es un genio de la imitación. Me encanta ir a verle y reirme con ese don excepcional que tiene. Pero no crea personajes. Son cosas distintas.

 



"Ficciones será un éxito ... Tiene todos los ingredientes que hacen falta para triunfar hoy en España."

No hay que preocuparse. Ficciones será un éxito, y la compañía Exlímite ganará muchos premios. Tiene todos los ingredientes que hacen falta para triunfar hoy en España. Hacen puestas en escena rapidísimas en las cuales todo se sucede a velocidad de vértigo. Los intérpretes son muy talentosos, intensos y capaces de asumir muchos riesgos en escena. Pueden imitar mucho y muy bien, y hacer muchos chistes seguidos. Y todos provienen de escuelas que nunca dejarán de premiarse a sí mismas para que el bucle se cierre y sea perfecto. ¿Qué puede salir mal?

 

Por mi parte, sigo creyendo que un salón de bodas hay que crearlo en escena; que ponerlo allí, tal cual, no me lleva a él de forma inmediata (sigo pensando con los grandes maestros que ¿para qué quiero a los actores si ya puedo construir el salón de palos y telas?, y total, si los puedo imitar exactamente iguales a la realidad de la vida, ¿para qué quiero hacer teatro?). Sigo creyendo que la intensidad, el riesgo y la imaginación son prerrequisitos para hacer teatro - y los intérpretes de ficciones iban sobrados -, pero no se hace teatro solo con eso. Un pintor tiene que tener intuición espacial, buen pulso, una mirada armónica, pero eso no es pintar. Pintar es una técnica que requiere de esos prerrequisitos, y además requiere aprender el manejo de los instrumentos, es decir, la técnica. Y hacer un buen cuadro requiere de todo lo anterior y además de trascenderlo. Al teatro le pasa lo mismo. Además de saber hacer juegos de escuela, hay que interpretar. Sigo pensando que para deconstruir una obra, primero hay que tener obra.

 




Tal vez toda la confusión venga del hecho de que en español "actuar" es tanto "interpretar" como lo que hace cualquier persona que se sube a un escenario y presenta algo ante un público. Un mago actúa, un mimo actúa, un cómico actúa, un intérprete actúa. Pero no todos hacen teatro.

 

Yo tengo dos amigos, Luisa y Pablo, que me llevaron al teatro a ver y oir teatro, y no puedo estar más agradecido independientemente de lo que vi y oí. Culpable, Señoría, pero fue por amor.


 

¿Quieres leer más críticas?

Échale un vistazo a nuestras publicaciones anteriores:


Mi nombre es Lucía Joyce.

De Sofía Buzali

Sala Umbral de Primavera


La Batalla de los Ausentes

Dirección de Paco de la Zaranda

Teatro Español


FALSESTUFF, La muerte de las musas

De Albet y Borras

CDN




 

Links:



Página Web de la sala:


Ficha de la obra:

Teatro Valle Inclán. CDN.

Junio 2023.


"Y ahora, el teatro. FalseStuff, que podría ser una copia de, por ejemplo, el caso Fichte, narra el momento – y paso a copiar el argumento de la obra - en el que un policía llega a un local para arrestar tal vez a un falsificador de obras. "


Encuentro especialmente apropiado hacer esta glosa invasiva de FalseStuff, la nueva obra de los autores y directores Nao Albet y Marcel Borrás, enfants terribles ya oficiales del teatro español, que por lo visto, como ellos nos supieron explicar y todo el mundo puede que sepa, tiene su origen anticipado en el teatro barcelonés. La razón de su conveniencia (la de esta reseña imaginativa) es que ésto – esta crítica – es también una copia, y además es copia de otras copias (otras reseñas, al menos en la esencia que por otro lado no existe) que son copias porque copian algo (el sentido) de un original (la obra) que luego, al final, tampoco es tan original porque siempre alguien lo ha hecho antes. O, copiando a mi rapero favorito, algo que se le parece.


Me viene a la cabeza Fichte y su entrada gloriosa en el mundo de la filosofía oficial: escribió la obra pendiente de Kant, y la publicó sin firmar. Al poco tiempo los críticos más reputados y especializados en el filósofo de Könisberg aseguraron que no hacía falta que lo firmara. Era sin duda de Kant, tanto por su estilo, como por su genio y por el tema tratado. Fichte copió una obra no escrita, y lo hizo tan bien que parecía que no era suya. O sea, que lo hizo mal.


Mi amigo Mini rizó el rizo, y superando a Fichte en talento e imaginación, hizo una crítica (que como acabamos de ver, es una forma de copia, QED) de una obra inexistente escrita por un filósofo inexistente del renacimiento. Y funcionó estupendamente porque aprobó Historia de la Filosofía. El siguiente paso hubiera sido que la época también hubiera sido copiada. Y eso nos hubiera hecho desembocar de lleno en el mundo de la ficción. Que es a lo que vamos.


"El teatro es re-presentación, y difícilmente puede ser otra cosa que no sea copia porque copiar es su esencia: vuelve a poner sobre el escenario algo de eso que llamamos vida"

Y ahora, el teatro. FalseStuff, que podría ser una copia de, por ejemplo, el caso Fichte, narra el momento – y paso a copiar el argumento de la obra - en el que un policía llega a un local para arrestar tal vez a un falsificador de obras. ¿De qué obras? Vayan a averigüarlo, que merece la pena, y nos ahorramos otra copia más.


El caso es que sobre el escenario Albet y Borrás desplegaron su ya más que reconocible estilo: citas cinematográficas, argumentos en este caso sencillos pero trabajados desde la complejidad que proporciona el metateatro, niveles narrativos superpuestos y entrelazados, uso de tecnologías más propias de otros tipos de expresión ... y muchísima imaginación y talento narrativo puestos en juego. ¿Y el teatro?


Dentro de ese vergel de propuestas había una parcelita algo más amarillenta y algo menos frondosa.


El teatro es re-presentación, y difícilmente puede ser otra cosa que no sea copia porque copiar es su esencia: vuelve a poner sobre el escenario algo de eso que llamamos vida. Incluso, como mi amigo Mini, cuando esa vida es inventada y copia algo que no existe pero es creíble. Borrás y Albet se hacen preguntas propiamente filosóficas sobre la esencia de las cosas y su expresión, y las representan en ese modo que llamamos genericamente teatro.


"Hay quien piensa que lo que se pone en juego en un escenario es el cuerpo de uno o varios intérpretes al servicio de la creación de sentido en torno a algo de lo que somos."

Hay quien piensa que ese teatro es sobre todo diversión. Si esto es así, FalseStuff ha cumplido con creces su cometido porque la obra es muy divertida. Como lo fueron las anteriores obras. Pero por otro lado, si la esencia es la diversión, no deja de ser – en ese sentido - una copia de las comedias de Arturo Fernández o de Lina Morgan, que también eran, en general, muy divertidas para la gente que iba a verlas. Adornarlas de una forma u otra afecta más o menos a la autoestima y el lugar ideológico desde el que nos queremos mirar, pero no deja de ser adorno.


También hay quien piensa que lo que se pone juego en una representación teatral no es sólo la capacidad de divertir a los demás, o de impresionar con recursos externos, o de elaborar textos intensos. Hay quien piensa que lo que se pone en juego en un escenario es el cuerpo de uno o varios intérpretes al servicio de la creación de sentido en torno a algo de lo que somos.


Y ese fue el trozo de parcela que me pareció algo mustio. Seguimos presa de los juegos de escuela de teatro y de los match de improvisación. Con gestualidades estándar que parecen más preocupadas por hacer algo que parezca natural mientras van a lo importante, que es hacer gracia diciendo cosas.


Hay algo de lo cinematográfico actual en este estilo. No solo porque el lenguaje en sí mismo parece un montaje de cine. Además pasan muchas cosas muy deprisa, y los intérpretes se esfuerzan por parecer personas de verdad, muy naturales, por oposición a ser personajes muy orgánicos. Es una opción, pero no es la que más me gusta.


"La siguiente obra de Albet y Borrás es una de mis expectativas principales en cada temporada de teatro."

La siguiente obra de Albet y Borrás es una de mis expectativas principales en cada temporada de teatro, junto con dos o tres más. La espero con ganas y siempre hay algo que me hace querer volver. Por supuesto está el talento individual y la gracieta que tienen, además de los montajes tan imaginativos y exhuberantes. Y siempre tengo la duda de qué hubiera ocurrido si, además, la interpretación hubiera trascendido y la escenografía hubiera tenido menos vocación de decorado y más de entorno de la obra.


Me quedo con dos momentos en FalseStuff. Uno, la escena en la que se comienza a relatar la vida de nuestro estafador a través de una coreografía primero individual y luego colectiva. La implicación de los cuerpos y la posibilidad de poner el relato en el cuerpo y darle sentido me despertó la imaginación. Otra, el monólogo de la supuesta pareja de nuestro estafador, no por lo que tenía de interpretación - porque fue un monólogo más bien paseado que interpretado -, pero sí porque por primera vez aparecía algo de la esencia y la contradicción en la copia. Entre las risas se abrió un poco el abismo propiamente humano. ¿Como amar a alguien que, a base de no ser él, acaba no siendo nadie? Interesante.


Finalmente, recojo la inquietud que origina la obra: ¿qué ocurriría si se falsificaran obras de teatro? ¿No será esa la razón por la que aparecen reiteradamente los mismos recursos visuales en las producciones que se pueden ver últimamente?


El mundo es expresión. Y lo es de un supuesto original que es inaccesible porque una vez que se expresa, ya es copia. Y, como acabamos de ver, copia de algo que no sabemos. Copia de una ausencia, copia de nada. Y el teatro es copia de la copia dado que no solo expresa, sino que además re-presenta lo que se presenta de otra forma. La pregunta sería, ¿puede ser el teatro algo que no sea falsificación? Platón expulsó a los escritores de tragedias de la República por mentirosos. Quizá por copiar mal. Lo cual significa que hay algo original que copiar, y nos devuelve al principio. A lo mejor la recurrencia de motivos tiene menos que ver con el hecho de que haya un complot para copiar originales, que con el hecho de que, por eso de la inteligencia colectiva, todos copiemos de la misma manera compartida. O sea, que no hay copia. Puede que sí, y puede que no, pero en todo caso no hay nada que temer: Los premios se siguen entregando de forma individual.


 

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Mi nombre es Lucía Joyce.

De Sofía Buzali

Sala Umbral de Primavera


La Batalla de los Ausentes

Dirección de Paco de la Zaranda

Teatro Español


Uz, el pueblo

De Gabriel Calderón

Teatro Español en las Naves del Matadero




 

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