top of page
  • Pinterest
  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon

Publicaciones Recientes

Teatro La Latina

Febrero 2021



Cada representación teatral a la que acudo me hace preguntarme qué es teatro. Hace tiempo que elegí el tipo de respuesta que más me gustaba. Fué cuando descubrí que había formas de concebir la interpretación de forma técnica, y por ende repetible. Inevitablemente cada vez que veo una propuesta teatral me pregunto qué tiene que ver con aquello en lo que creo, y si el hecho de que no se parezca lo hace menos teatro.


La respuesta es, por supuesto, que no. Ni deja de ser teatro, ni lo es en menor medida. Pero sí señala hacia una conciencia del teatro algo más alejada de parámetros técnicos, y por lo tanto artísticos, de lo que yo querría para el teatro español.


Aún más, ¿cómo abordar la reseña crítica de una obra dirigida por Mario Gas e interpretada por Josep María Pou? La propia obra me lo indica: escojo la vía ciceroniana, y por respeto a lo que considero la verdad, y aún así intimidado por una carrera espectacular de Pou y Gas, y unos logros que me asombran por lo abundante y respetado, me pongo a ello.


En primer lugar agradezco lo que la puesta en escena me enseña. Y también agradezco en su nombre lo que la gente joven con la que fuí aprendió de ese monstruo de la política y la prosa que era Cicerón, y de su época. Sólo por eso ya mereció la pena ir. Si además esa información se ligó sutilmente aquí y allá a nuestra era, entonces es aún mayor mi agradecimiento y el de mis acompañantes.



Pero el teatro no es pedagogía. ¿Qué decir, entonces, de la obra como teatro? Creo que la entrada ya anuncia lo que viene después: una labor algo anticipada y ansiosa en lo gestual nos precipita en la palabra. Y a partir de ahí asisto a 70 minutos de primacía de lo verbal. Cicerón está en la palabra y ahí se queda. No está mal, teniendo en cuenta que Cicerón fue un orador prodigioso. Pero, como decíamos, esto es teatro, y es una lástima que se quede en eso, porque el planteamiento es interesante: unos estudiantes reciben una visita en la biblioteca en la que preparan un trabajo. Es un señor que dice ser el mismísimo protagonista de ese trabajo: Cicerón. Dada la aberración espacio-temporal que esto supone, el conflicto está servido. A partir de ahí la obra se debiera convertir en un intento de los chicos por deshacerse del loco impostor, y en una lucha por parte de éste para seducir a los chicos con su conocimiento y su retórica, hasta lograr convencerlos de que sí es el mismísimo Cicerón encarnado. Y de cómo lo hacen cada uno de ellos para lograrlo. El texto de Ernesto Caballero debería haber ayudado, porque es dramático y bien escrito, y ha sabido hacer un Cicerón humano y actual.


Los rostros de mis héroes, históricos o de ficción, se difuminan en mis lecturas, hasta que alguien con suficiente presencia los encarna. Y entonces no se borran. Tengo que agradecerle a Pou que pusiera cara a Cicerón.


Pero, Oh témpora, oh mores, los cuerpos rara vez se pusieron en juego. La palabra aplastó sistemáticamente todo intento de construcción de un personaje en el cuerpo de los intérpretes. Cuando eso le pasa a Pou, sus recursos naturalizantes, su intensidad y su presencia hacen que consiga mantener a flote un Cicerón orgánico. Los rostros de mis héroes, históricos o de ficción, se difuminan en mis lecturas, hasta que alguien con suficiente presencia los encarna. Y entonces no se borran. Tengo que agradecerle a Pou que pusiera cara a Cicerón. Pero sus jóvenes acompañantes no tienen esa presencia o esas tablas, y fueron poco creíbles en demasiadas ocasiones. La muerte de Tulia (a manos de María Cirici) parecía hecha para la radio, y tanto la gestualidad como la voz de Alejandro Bordanove se caían una y otra vez para recordarnos que no son lo que quieren ser, porque querían decirse como personajes, pero no intentaron hacerse.



Eché de menos un arco claro en el conflicto, creciente, que tal vez hubiera tenido un climax diferente si Cicerón hubiera compartido su sueño cargado de ectoplasmas con sus jóvenes acompañantes. Pero dirigir desde la barrera siempre es más fácil, y en todo caso tengo que agradecer que mi Viejo Amigo Cicerón me haya dado para pensar y cuestionarme tantas cosas. Aunque siga soñando con una renovación exigente desde el punto de vista técnico del teatro español.


El público, ese ser cambiante e imprevisible, parece tener comportamientos diferentes según a qué obra vaya. Esta vez estuvo muy bien. Atento y receptivo, hubo reacciones poco ansiosas, comentarios discretos y poco abundantes, y supo premiar con un aplauso decidido pero contenido una función que merecía precisamente eso. Esta vez me sentí orgulloso de ser público.






¡Esta obra termina este domingo 14 de marzo!

Consigue tu entradas através de este link:



¿Te ha gustado éste artículo?

Échale un vistazo a otras críticas teatrales.


La Lengua En Pedazos

Dirección de Juan Mayorga

Teatro Galileo


Una Galaxia De Luciérnagas

Dirección de Aina Tur

Teatro del Barrio


La Panadera

Dirección de Sandra Ferrús

Teatro María Guerrero


Links:




Ernesto Caballero en El País: https://elpais.com/noticias/ernesto-caballero/


Updated: Jun 7, 2021


ESCENA 8. DESPACHO DE RITA. DÍA.



TEMA 8: RAP. NARRADOR Y CORO.


HA EMPEZADO LA PARTIDA, LA BARAJA ESTÁ SERVIDA

LAS MIRADAS CRUZADAS, LAS BRAVATAS ESCUPIDAS

REPARTIDAS LAS PASIONES, LAS ALTURAS, LAS BAJEZAS

HAY UN RETO EN CADA CRUCE: UN RETO EN LA ALTEZA


UN RETO EN EL GUETO, Y UN RETO EN LA ESQUINA

QUE LAS UNE: RITA NECESITA ASOMAR LA CABEZA

POR ENCIMA DE JUNE, UNA RIVAL QUE LE SOTERRA

A CADA UNO LO SUYO Y A RITA, TODO,


O LA GUERRA


INVITADO O MENÚ

TE COMEN O COMES TÚ

INVITADO O MENÚ


El coro va a iluminar con sus linternas.


Na ¿Todo listo para mañana? Va a ser un día precioso.


Rit Lo se. Lo organizo yo.


Na ¿Por qué me has llamado?


Rit Cambio de planes. ¿Qué significa la Nana de hoy?


Na Ni idea. Loba nos ordenó que la hiciéramos oir. ¿Un capricho ...?


Rit Mi padre podría estar interesado en hablar con ella.


Na Ah! ... pensando. ¿Entonces era eso?


Rit ¿Qué es “eso”?


Na ¿Una forma de llamar la atención? Qué lista ...


Rit Tengo una petición especial.


Na No hay problema ...


Rit Me alegro.


Na Petición especial ... precio especial.


Rita le coge por el cuello.


MORIR, O AUN PEOR, VIVIR SIN DESEO

SER CASI UN ZOMB ...

Rit Cállate


Na Sigue apretando.


Rit Qué quieres.


Na Depende de lo que quieras tú.


Rit Esta noche vais a tener una visita especial.


Na ¿Como de especial?


Rit Dos del grupo tienen que desaparecer.


Na ¿Como acertamos?


Rit Una soy yo. Entraremos a las 10 por la Puerta Solidaridad. Llevadnos hacia la Plaza de las Delicias. Yo me marcho. El resto te lo dejo a ti.


Na ¿habrá represalias?


Rit Es la Zona Libre. No hay normas.


Na ¿Alguien conocido?


Rit No. Te puedes quedar con su pelo.


Na Obviamente amigos tuyos. Dentro de tres días hay final de debríticos. Me quedo con el impuesto especial de Embellecimiento.


Rit ¿Dentro de tres días? Perfecto. Ese día no lo voy a necesitar.


Na Trato hecho. Si me sueltas me pongo a ello.


Rit Antes veamos si la leyenda zombi sigue siendo cierta.


Na Hasta 25 centímetros cierta.





ESCENA 9. NARRADOR. SÓTANO EN LA ZONA ZOMBI. DÍA.



TEMA 9: RAP. NARRADOR Y CORO.


DE OCA A OCA, Y TIRO POR QUE ME TOCA

ACCIÓN Y REACCIÒN, EL JUEGO NOS COLOCA

EN EL SITIO ADECUADO EN EL QUE CADA UNO BAILA

DE RITO A NAPOLEÓN, Y DE NAPOLEÓN A LAILA


INVITADO O MENÚ

TE COMEN O COMES TÚ

INVITADO O MENÚ

Na Te necesito lista para esta noche.


La “Te necesito” ...


CUATRO GOLPES RESUENAN

DESDE ALGÚN TRISTE RINCÓN

ES QUE LLAMAN A LA PUERTA

O REVENTÓ MI CORAZÓN


Na Estás loca.


La Loca, ¿eh? Pero me has llamado.


Na Tengo una petición ... especial.


La No hay problema.


Na Me alegro.


La Petición especial ... precio especial.


Napoleón le coge por el cuello. Laila no se defiende. No puede contestar físicamente. Recita:


MORIR, O AUN PEOR, VIVIR SIN DESEO

SER CASI UN ZOMB ...


Na Shhhhhh


La Jajajajaja. Sigue apretando. Mmmmmm.


Na ¿No quieres saber qué quiero?


La Claro. ¿Qué quieres?


Na Esta noche, a las 10, por la Puerta Solidaridad, van a entrar blancos. Quiero que estés atenta. Cuando pasen la puerta quiero que avises. Y luego que les atraigas hacia la plaza de la Fuente de las Delicias. Un grito, eso es lo que necesito. Un grito ... zombi.


La ¿Y si cogemos a alguien?


Na El pelo me lo quedo yo.


La ¡¡Vaya!! ¿Y yo?


Na Te debo un favor.


La ¿Cuando me lo pagarás?


Na Cuando lo necesites de verdad.


La Vale. Mejor. Así estarás más guapo.


Na No me provoques.


La EL PRIMERO, UNA LLAMADA

EL SEGUNDO, UNA TRAICIÓN

EL TERCERO, UNA BATALLA

EL CUARTO ...



¿Quieres leer el musical desde el principio?

Sigue el link:



¡Síguenos en nuestras redes!

Para leer datos interesantes sobre los orígenes del fenómeno zombi y mantenerte al día sobre nuestras publicaciones síguenos en Instagram:



Teatro Galileo

Enero 2021


La Lengua en Pedazos parte de un texto intenso, cuidado y escrito con conocimiento y con alma. A estas alturas no es necesario decir mucho más de Juan Mayorga, porque su carrera, larga y fructífera le preceden. La puesta en escena, bajo la dirección del autor, está hecha con el oficio enorme de dos buenos intérpretes, no tanto por el resultado, como por la búsqueda de la que son capaces.



Y es que además de belleza textual e intensidad interpretativa, también llamaban desde la oscuridad de lo no-hecho algunas oportunidades perdidas:


Será tal vez por razones extra-teatrales, pero no acabé de ver un esfuerzo completo y terminado a la hora de mostrar a alguien como yo – un espectador - una obra con una tensión creciente, y una resolución clara consecuencia de esa tensión. No cuento más por no anticipar con palabras lo que debe verse en el escenario, pero no vi claro el tránsito del inquisidor desde su posesión de la verdad acrítica hasta la seducción final. Parece que ocurrió de golpe. ¿No era ese el gran motivo de la obra? Un inquisidor que quiere convencer si puede, o destruir si lo anterior falla. Y una monja díscola que no quiere dejarse doblegar sin más razón que la autoridad pura y dura. El conflicto aparece todo el rato, desde el primer momento. Pero yo no lo vi evolucionar. Me faltó el viaje.



Era expresivo, sin duda, pero... ¿de qué?


Me desconcentraron algunos de los males endémicos del teatro español: una expresividad a fogonazos, en ocasiones claramente desligada del personaje. No entendí los cambios en la emisión vocal de Clara Sanchís, hasta el punto de que a veces parecía borracha por la forma de colocar la mandíbula. Se dejaba ir por una laxitud que me afectaba, porque me sacaba del personaje. Era expresivo, sin duda, pero ... ¿de qué? Sin embargo, cuando acometía con decisión, aunque no fueran momentos de mucha explosión, era fantástica y dejaba de ser Clara Sanchís para pasar a ser Santa Teresa. Me pasaba igual con el inquisidor, interpretado por Daniel Albaladejo. Había momentos de gesticulación manual que, yo al menos, no ligaba ni al personaje ni a la relación con su compañera. Y me sacaban de la obra. Sin embargo cuando su presencia intensa y su cuerpo se hacían cargo, aparecía un inquisidor temible. En ambos casos, tanto la voz de ella como las manos de él, parecían aún envueltos en un esfuerzo de improvisación para encontrar qué hacer, y a veces acababan en subrayados (digo “pienso” y me señalo la cabeza; digo que estoy leyendo y leo con las palmas las manos) que están por debajo de las muy evidentes capacidades de los intérpretes. No parecían un resultado final. Al final, no son males de nadie en particular, sino del teatro en España. A veces la ansiedad de la búsqueda de un resultado nos precipita y en vez de cortar verduras golpeamos una tabla.



Me gustó la propuesta de convento de La Loca de la Casa, y me pareció ligeramente desaprovechada e incluso a veces algo apresurada. Me quedé con ganas de ver más veces a las compañeras de Santa Teresa, y de disfrutar del juego de hacerlas aparecer y desaparecer.


Indudablemente la puesta en escena mereció la visita al teatro. Una historia de confrontación entre la verdad expresiva y la verdad represiva. Entre la franqueza sincera y humilde de la visionaria y el recato estéril de la autoridad, necesario para mantener el poder establecido. Y un texto verdaderamente hermoso.



¿Te ha gustado éste artículo?

Échale un vistazo a otras críticas teatrales.


Marat-Sade

Dirección de Luis Luque

Naves del Español el Matadero


Los Que Hablan

Dirección de Pablo Rosal

Teatro de la Abadía


Por Los Ojos De Raquel Meller

Dirección de Hugo Pérez de la Rica

Teatro Tribuñe


Links:




Juan Mayorga en Madrid Es Teatro: https://madridesteatro.com/juan-mayorga/


¡Subscríbete!
Mantente al tanto de nuestras últimas publicaciones.

¡Gracias!

elmonoinfinitoblog@gmail.com  |  Tel: 649 990 956

  • Pinterest
  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
bottom of page